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viernes, 1 de septiembre de 2017

Parque Las Heras

Vista actual del Parque
Ubicado en el barrio de Palermo, delimitado por las Avenidas General Las Heras y Coronel Díaz, y las calles Salguero y Juncal este parque es un hermoso espacio verde para practicar deportes y esparcimiento. En las tardes soleadas y calurosas, se puede ver a la gente tomando sol, tal como si estuvieran en una playa.

Antigua Penitenciaría Nacional
Desde fines del siglo XIX y hasta 1961, fecha en que comenzó su demolición, el lugar estuvo ocupado por la Penitenciaría Nacional. Fue inaugurada el 28 de mayo de 1877 con el traslado de 300 presos que saturaban el penal del Cabildo. Sus muros eran de gran porte con torres y garitas de vigilancia con disciplina militar. Estaba en una suave barranca y protegida con una reja de circunvalación.- 

Una vez demolida dicha Penitenciaría, el parque se mantuvo como un gran terreno baldío que era usado por los jóvenes para practicar fútbol. Esto duró hasta la década de los 80, cuando se comenzó la parquización al ser edificada en un ángulo la escuela de Lenguas Vivas.
Recién en 1983 comenzaron las obras oficiales: plantado de árboles, juegos, diseño de senderos, etc.

Como curiosidad, las altas y añejas palmeras existentes son las que se encontraban dentro de la cárcel.

Otro rincón más de nuestra querida Buenos Aires.

Fuente: Wikipedia y Palermo Tour.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Biblioteca Nacional Mariano Moreno

La Biblioteca Nacional fue creada por Mariano Moreno el 13 de septiembre de 1810.
Sus sedes fueron cambiando a lo largo de los años: ubicada primero en el Cabildo, luego en una sala de la Manzana de las Luces y finalmente en su actual espacio: un terreno en donde antiguamente se hallaba la casona de la familia Unzué, comprendido entre las calles Agüero y Austria y las avenidas Las Heras y del Libertador. 

Su edificio, construido por los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga, es considerado de estilo brutalista por sus formas geométricas y la presencia de hormigón armado dejadas a la vista y tratadas de manera escultórica.

Varios fueron sus directores con alcurnia en el mundo de las letras. José Antonio Wilde fue quien inició la lista. Paul Groussac, Gustavo Martínez Zuviría, Jorge Luis Borges, continuaron engrosándola.

Son varias sus salas, donde se atesoran más de un millón de libros, publicaciones periódicas, folletos y materiales especiales, cartográficos, fotográficos, audiovisuales, archivísticos, electrónicos y digitales.
También hay colecciones de personalidades como José de San Martín, Borges, Mujica Láinez, entre muchos otros. 

Nacida en los albores de la Revolución de Mayo y testigo de los tiempos, la Biblioteca Nacional nos ofrece un lugar donde perderse en las palabras.

Parece que Jorge Luis Borges dijo: "Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca". Y, para los que amamos leer, no caben dudas que esta biblioteca podría llegar a serlo.


Autor: Eliana Dell Era

Fuente: La Nación, Wikipedia, Biblioteca Nacional

miércoles, 28 de junio de 2017

Barrio de Chacarita

Este barrio era conocido como la "Chacarita de los Colegiales". 

Desde las lejanas épocas fundacionales de Buenos Aires, en 1580, el fundador Garay imaginó que esa región se debía destinar a la labranza y a chacras, o para la cría de ganado.
Las más antiguas referencias históricas sobre la “Chacarita” y sus alrededores, corresponden a los comienzos del siglo XVII. En diciembre de 1608, cuando gobernaba Buenos Aires el criollo Hernandarias se completó la mensura de la Ciudad. Entonces se delimitaron las extensas posesiones que se donaron a los sacerdotes de la Compañía de Jesús, conformando la estancuela o dehesa que se denominó “Chacarita de los Padres” y luego “Chacarita de los Colegiales”. En aquel lugar pasaban sus veranos los estudiantes del Colegio San Ignacio.
Estas tierras tuvieron un gran traspaso de manos. Juan de Garay se las dio a don Juan Fernández de Zarate y de este pasó a poder de Gonzalo de Carabajal, luego paso a manos de María de Carabajal, quien recibió el predio en calidad de dote al contraer matrimonio con Cristóbal Calvo, quien vendió su parte a los religiosos ignacianos.
Plaza Los Andes
El Colegio San Ignacio, hoy Colegio Nacional Buenos Aires, dirigido por los jesuitas, estaba en la “manzana de las luces”, en la calle Bolívar y junto a la iglesia. Los alumnos internos del colegio pasaban las vacaciones de verano, junto con algunos de sus profesores en las tierras que los jesuitas tenían en el oeste, de ahí el nombre, “La Chacarita de los Colegiales”, o la quinta en donde descansaban los alumnos. 
Estas andanzas de los estudiantes, inmortalizadas por Miguel Cané en "Juvenilia", pronto convertirían al lugar en la "Chacarita de los Colegiales", nombre de donde saldrían las designaciones de dos barrios porteños.
Durante la época de Rosas, la Chacarita albergó a numerosas guarniciones militares y a centenares de indios tomados prisioneros durante la Campaña del Desierto de 1833. Posteriormente, la Chacarita volvió a ser un lugar de huertos y sembradíos. Decenas de agricultores se afincaron allí para producir hortalizas, cereales y "paja de Guinea", usada por los morenos escoberos. Entonces, la zona era uno de los lugares más agradables de los alrededores de Buenos Aires.
Cementerio
La Ciudad sufrió entre 1867 y 1868, una seria epidemia de “cólera morbos” o fiebre amarilla entonces de imposible curación. Vivian en Buenos Aires alrededor de 180.000 habitantes y la enfermedad comenzó a atacar a los pobladores casi inmediatamente después de la guerra del Paraguay, posiblemente el virus se traía desde el trópico. En 1867 las victimas mortales fueron 1633 y hubo 5000 afectados.
Como consecuencia de esta epidemia surgió la apremiante necesidad de crear en los alrededores de la Ciudad algún lugar para poder inhumar a las victimas, dado que el cementerio de La Recoleta era insuficiente. El cementerio de los jesuitas fue el primero que funcionó en la zona, luego se amplió el lugar con motivo de la epidemia.
Estación
Entre tantas casas quintas queda aún la de la familia Comastri (más conocida como "El mirador Comastri"), que actualmente es la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 34. Se encuentra delimitada por las calles Loyola, Fitz Roy, Aguirre y Bonpland. La construcción es de 1870 y fue famosa porque en ella durmieron Roca y Pellegrini. Eran visitantes del Sr. Comastri. Por ese entonces, la zona era llana: se la conocía como el valle del arroyo Maldonado, que actualmente corre entubado bajo la Avenida Juan B. Justo. 
Dentro de la historia del barrio, cabe enumerar la fábrica de acordeones artesanales del italiano Juan Anconetani, que desde el año 1917 son famosos por su calidad y por sus músicos.
Museo de cámaras fotográficas

Autor: Eliana Dell Era

Fuente: DEL PINO, D. La antigua Chacarita de los Colegiales. Buenos Aires, 2004. Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires - Barriada.com.ar

lunes, 17 de octubre de 2016

Altos de Elorriaga

Los Altos de Elorriaga en 1913

Es la vivienda particular de dos pisos más antigua que aún se conserva (construida entre 1812 y 1820). La planta alta estaba destinada a vivienda y en la planta baja había locales comerciales.

En esa época se la denominaba casa de Altos ya que tenía dos plantas y su nombre se debe a quien fuera el dueño en ese momento: Juan Bautista Elorriaga.
Las habitaciones rodeaban grandes patios interiores. Desde el mirador se podía contemplar el paisaje del río. La fachada es lisa y encalada, con balcones enrejados en el primer piso.
La casa es una de las pocas que aún persisten 
Vista actual
en Buenos Aires sin ochava. 










Autor: Eliana Dell Era

Fuente: Wikipedia - turismo Buenos Aires.

sábado, 1 de agosto de 2015

Nuevo Código Civil


El 1º de agosto del 2015, entra en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación

Fecha histórica: el anterior se hallaba vigente desde 1871.

¿Tiene dudas? ¡Consulte a los que se capacitaron!
Lo esperamos.

Lencioni Propiedades

jueves, 30 de julio de 2015

El viejo almacén



Era "... un viejo almacén del Paseo Colón, donde van los que tienen perdida la fe...". 

Así empieza el tango Sentimiento Gaucho de Edmundo Rivero, que fue quien lo inauguró en mayo de 1969. (Anteriormente, en ese lugar funcionaba El Volga, un restaurante ruso fundado por inmigrantes de aquel país en 1900).


Rápidamente el sitio se convirtió en un centro de irradiación cultural, con presentación de libros y discos, ciclos de teatro leído, Poesía Abierta, visitas guiadas, reuniones de instituciones tangueras. 

Diversos artistas, como Aníbal TroiloOsvaldo PuglieseRoberto Goyeneche y Leopoldo Federico, entre otros, han actuado en sus escenarios.

Tuvo serios problemas: casi fue demolido y además debió afrontar una situación financiera complicada. Pero sobrevivió y hoy, ubicado en el casco histórico, en la esquina sin ochava de Balcarce e Independencia, es un rincón que conserva indelebles las huellas del Barrio de San Telmo.






Autor: Eliana Dell Era

(fuente: Wikipedia, Buenos Aires ciudad)





martes, 28 de abril de 2015

La calle Florida

"Calle Florida 1888" de Samuel Boote - Archivo general de la Nación.

Fue una de las primeras calles favorecidas con los avances de la modernidad: el empedrado, el alumbrado a gas, el eléctrico y los letreros luminosos llegaron a la calle Florida tan pronto como llegaron a Buenos Aires.
Pero Florida es, además, testigo mudo de emblemáticos episodios de nuestro pasado. En la esquina de Florida y Perón tenía su residencia Mariquita Sánchez de Thompson, cuyas tertulias reunieron a lo más granado de la sociedad de principios del siglo XIX. Por sus calles, desfiló Urquiza con su ejército Grande en febrero de 1852, tras vencer a Rosas en la batalla de Caseros. Menos de dos décadas más tarde, en 1870, otro ejército recorrería la calle Florida (tropas que regresaron de la guerra contra el Paraguay). En Florida y Córdoba se relizó más tarde aquel famoso mitín del Jardín de Florida, donde se gestó la oposición al gobierno de Miguel Juárez Celman.

Fuente: Así fue Buenos Aires. Tipos y costumbres de una época. 1900-1950, Buenos Aires, imprenta Coní, 1954, pag 15-26 


La calle Florida tiene una extensión de once cuadras y está situada en el corazón de la ciudad. Se la llamó primitivamente la calle del Correo, luego del Empedrado y en 1808, Unquera, nombre que llevó por un período de 6 años. El nombre actual de Florida le fue impuesto por el gobierno del Directorio, a fines de 1814, en conmemoración del triunfo alcanzado por las tropas del general Arenales sobre los realistas, el 25 de mayo de ese año en el pueblo de la Florida, pueblo importante del Alto Perú.
Durante muchos años circuló por la calle Florida una línea de tranvías a caballo. Como la calle tiene un ancho de 7 metros y el tranvía rozaba casi las veredas, su paso solía causar molestias y algunas veces accidentes. Ese fue el motivo que decidió su supresión en esa calle. Pocos años después, el tránsito de carruajes y paseantes se hacía cada vez más numeroso y cuando, en 1903, llegaron los autos al país y se incorporaron al tránsito de vehículos, surgió el problema con mayor intensidad. Por fin en 1922 se dictó una ordenanza prohibiendo la circulación de vehículos por la calle Florida entre las 11 y las 20 horas, prohibición que rige aún y que fue dictada en homenaje y beneficio a la calle más mimada de la ciudad.
El llamativo ornato de sus comercios le otorgó a Florida alcurnia, prestancia y fama (no sólo en el país, sino también en el exterior) semejante a la de la Rue de la Paix en París, con sus lujosas vidrieras exponiendo finos vestidos de la última moda europea, joyas valiosas, librerías, fotografías y salones de arte. Recibió Florida un nuevo empuje de modernismo y suntuosidad allá por los años de 1918/20. Por esa época, llegaron como novedad al país los letreros luminosos y las orquestas de jazz, apareciendo entonces de inmediato muchos edificios de importancia como la Galería Güemes, el Gran Cine Florida y otros.


Añadir leyenda


Refiriéndose al tema dice Loncán: “Nada caracteriza tanto a un porteño de alma, como su amor por la calle Florida“. Hasta el año 1930, el porteño podía concurrir a Florida al atardecer, casi seguro de poder hallar un amigo con quien charlar. Mucha gente conocida se hablaba en voz alta, en forma familiar, de vereda a vereda. Hoy todo eso pasó a la categoría de un lejano recuerdo.  Florida dejó hace tiempo de ser la calle tranquila, familiar y sonriente, propicia al paseo; hoy es una calle seria, inquieta y tumultuosa. ¿Quién le arrebató su fisonomía especial y su encanto?
Florida... para los jóvenes, ya es una calle más... para los porteños de ayer, Florida seguirá siendo... "FLORIDA".


Autor: Eliana Dell Era

Fuente: El Historiador.